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miércoles, 30 de junio de 2010

Tigres azules

No oí los pasos, pero una voz cercana me dijo:
–He venido.
A mi lado estaba el mendigo. Descifré en el crepúsculo el turbante, los ojos apagados, la piel cetrina y la barba gris. No era muy alto.
Me tendió la mano y me dijo, siempre en voz baja:
–Una limosna, Protector de los Pobres.
Busqué, y le respondí:
–No tengo una sola moneda.
–Tienes muchas –fue la contestación.
En mi bolsillo derecho estaban las piedras. Saqué una y la dejé caer en la mano hueca. No se oyó el menor ruido.
–Tienes que darme todas –me dijo–. El que no ha dado todo no ha dado nada.
Comprendí y le dije:
–Quiero que sepas que mi limosna puede ser espantosa.
Me contestó:
–Acaso esa limosna es la única que puedo recibir. He pecado.
Dejé caer todas las piedras en la cóncava mano. Cayeron como en el fondo del mar, sin el rumor más leve.
Después me dijo:
–No sé aún cuál es tu limosna, pero la mía es espantosa. Te quedas con los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo.
No oí los pasos del mendigo ciego ni lo vi perderse en el alba.

En La Nación, Buenos Aires, 19 de febrero de 1978,
con el título "El milagro perdido"

La rosa de Paracelso

«–No estamos en el Paraíso –dijo tercamente el muchacho–; aquí, bajo la luna, todo es mortal.
Paracelso se había puesto de pie.
–¿En que otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?»

En Jorge Luis Borges, Rosa y azul,
Madrid, Sedmay ediciones, 1977.

martes, 23 de febrero de 2010

No hables al menos que puedas mejorar el silencio

No hables al menos que puedas mejorar el silencio.

¿Es un imperio esa luz que se apaga o una luciérnaga?

La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.

Soñar es la actividad estética más antigua.

La imaginación está hecha de convenciones de la memoria. Si yo no tuviera memoria no podría imaginar.

Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.

Uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.

La universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es.

Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse de lejos y no tomarse en serio. Después, el valor y la humildad, siempre que no sea ostentosa.

He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.

Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos.

Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todo lo demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo.

Es supersticiosa y vana la costumbre de buscar sentido en los libros, equiparable a buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de las manos.

En mi país se pasan quince minutos diciendo que no hace falta presentarme y diciendo que van a ser breves en la presentación; y así pueden estar una hora sin haberme presentado.

Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real.

Yo siempre seré el futuro Nobel. Debe ser una tradición escandinava.

No podría definirme como ateo, porque declararme ateo correspone a una certidumbre que no poseo.

Nada está construido en la piedra. Todo está construido en la arena. Pero debemos construirlo como si la arena fuese piedra.

Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos.

En el orden intelectual soy un hombre desgarrado hasta el escándalo por sucesivas y contrarias lealtades.

Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.

¿Quién soy? estoy tratando de averiguarlo.

Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?

Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.

Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.

El éxito y el fracaso son dos impostores.

Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad.

Una vez hecho algo, no puede valer mucho; es una obra humana con todas las imperfecciones de lo humano, pero el hecho de ejecutarla sí es interesante.

Un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos.

¿Por qué tengo que creer que un subsecretario es más real que un sueño?

Siempre imaginé el paraíso como una especie de biblioteca.

Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.

La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma.

La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.

Lejos un trino. El ruiseñor no sabe que te consuela.

He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.

Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas.

La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.

¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.

El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable".

Para el argentino, la amistad es una pasión y la policía una mafia.

Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.

Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.

Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce.

Repudio todo pensamiento sistemático porque todo sistema conduce necesariamente a la trampa.

Yo nunca busco temas, dejo que los temas me busquen y yo los eludo, pero si el tema insiste, yo me resigno y escribo.

Las tiranías fomentan la estupidez.

El tiempo es la materia de la que he sido creado.

La Historia Universal es la de un solo hombre.

He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Hemingway, que fue medio compadre, terminó matándose porque se dio cuenta de que no era un gran escritor. Esto lo salva, en parte.

Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas.

Biografías: Son el ejercicio de la minucia, un absurdo. Algunas constan exclusivamente de cambios de domicilio.

No eres ambicioso: te contentas con ser feliz.

No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición.

El Tango tiene un origen infame, que se nota.

El universo es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.

Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
Jorge Luis Borges


Fuente: "http://www.literato.es/"

viernes, 12 de diciembre de 2008

Democracia, superstición y estadística.
Unión, amor y espanto

"La democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."

De "Para las seis cuerdas"
Jorge Luis Borges

Y la ciudad ahora es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
Desde esta puerta he visto los ocasos
Y ante este mármol he aguardado en vano.

Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
Me han deparado los comunes casos
De toda suerte humana, aquí mis pasos
Urden su incalculable laberinto.

Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana

Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
Será por eso que la quiero tanto.